“ A mi querido hijo”:
Nicolás, mi pequeño gran idolo, sentía la necesidad de escribirte estas lineas, yo se que desde algún lugar las estaras leyendo.
Cuanto vacio, cuanto dolor, cuanta angustia, y que sensación de impotencia me queda, al no poder tenerte fisicamente, no poder disfrutarte, no poder dialogar, no poder discutir, y no poder compartir este deporte tan atrapante “ el automovilismo”, y que con tanta pasión haciamos.
Truncos y detenidos en un lugar del tiempo quedaron todos nuestros proyectos y tus ambiciones; pero bueno la vida esa cosa tan valiosa y de la cual que poco entendemos quiso que asi fuera.
Me quedarán mientras viva grabados en mi retina todos los momentos vividos a tu lado, los malos y los buenos, tus tristezas y tus alegrías, las cuales siempre en familia compartiamos , pero te puedo decir y sin ningún tipo de pudor que me llenaste de orgullo y de hermosos recuerdos no solo por lo deportivo, si no por el saber la clase de hijo y de persona que eras, siempre alegre, humilde, de bajo perfil, predispuesto a darle un mano a los demás, ese fue uno de los mas grandes trofeos que me dejaste.
Bueno “Nico”, me despido, tendría un montón enorme de cosas mas para decirte, pero se que en algún momento nos vamos a encontrar, y cuantas cosas vamos a tener para contarnos.
Hasta pronto:
Tu padre
5 de julio de 2007
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